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05 abril 2011

¿QUIENES QUERIAN EL SI Y QUIENES EL NO?

Por Adán Bodden

Al cabo  de ocho días del acto encabezado por el Presidente de la República, Dr. Leonel Fernández, ahora podemos escribir sobre los que esperaban el Sí y los que esperaban el No.  En los litorales peledeístas también deseaban con ansiedad dichas respuestas.  Pero fuera del PLD, también, estaban los que encendieron velas para que pronunciara una de esas dos sílabas.

El día seis del mismo mes de marzo el partido blanco celebró su actividad interna de elección del candidato presidencial, aunque en estos momentos no han concluido con los resultados de dicho evento, por las diatribas de intereses personales a que tienen acostumbrado al pueblo dominicano.  Esta parranda tenía saturado los medios de comunicación con su propaganda convencional, por lo que los peledeístas no podían promocionar sus slogans o noticias.  Solo cambió este panorama con la propuesta de ejecutar un evento donde, por medio de la presentación de millares de firmas, le solicitan al Primer Mandatario que acepte la repostulación a la presidencia de la República.


Dentro del PLD habían sectores que querían un NO tajante porque tienen interés para que las bases escojan un candidato presidencial diferente al Dr. Leonel Fernández, lo cual es entendible, debido a que la popularidad del Presidente es muy alta y que siendo éste un precandidato, se convierte en un obstáculo para aquellos que aspiran.

También están los sectores peledeístas que desean el SI porque entienden que la mejor carta de triunfo del PLD es el actual mandatario de la Nación. También es de entender, debido al manejo y los resultados obtenidos en la conducción del Gobierno, en crisis internas y externas, aunque otros aleguen diversos intereses.

Fuera del PLD sectores partidarios, se la “sociedad civil”, “no partidista” y de los medios de comunicación querían solapadamente el SI para tener materia prima para continuar el ataque en contra del mandatario y del partido oficial, es lo que yo le llamo los simuladores.  En el fondo realmente éstos lo que desean es que Leonel desaparezca del mapa, son adversarios políticos que no tienen la suficiente popularidad para competir con este “pollito”, como le titularon en las elecciones del año 1996.  Esta forma de hacer oposición, nos llama la atención, porque dentro del PLD hay grupos que aplican la misma política y recordemos la sentencia de que “… si coincide con el enemigo, tiene que revisarte…”.

Es apreciable que al cabo de ocho días de dicho acto, los que querían el NO, ya están desinflados, no le quedan “recursos” para atacar al Presidente Fernández y al partido de la bandera morada con la estrella amarilla de cinto puntas.  Es que el mandatario con su respuesta no le dio alimento ni oxígeno y a la vez los desarmó.  Aunque también no favoreció a los que internamente en el PLD querían el SI, pero se sirvió con la cuchara grande, al participar de un acto que se convirtió en la “comidilla” de todos los medios, programas y “opinadores” y por lo tanto poniendo al partido en la mente de todos los dominicanos.  Por otro lado, demostró su capacidad de líder y táctico al no dejarse dirigir por la oposición y los vocingleros supuestamente “sin partido”, que quieren aplicar sus políticas desde el Estado sin ser gobernantes.  Más aún, enseñó a sus partidarios cómo se debe actuar en situaciones en las que la oposición quiere presentar la imagen de que Leonel tiene un deseo muy personal e individualista de querer ser presidente.  En estos momentos, reitero, si respondía de una u otra forma, estaba dejándose dirigir.

La idea de que sea el Partido que tome la decisión, es una línea maestra.  No se podrá alegar que dijo sí por interés personal, sin consultar a su partido o que tomó una decisión diferente al interés de la organización.  Además, aquí nos permitimos exponer que, luego de la decisión del PLD de abrir sus puertas y permitir que ingresaran a dicho partido todo el que tuviera simpatía, los organismos peledeístas aumentaron desproporcionadamente en relación a su historia anterior.  Por lo tanto, ese millón y pico que ingresó al peledeismo, lo hizo bajo la imagen, el liderazgo y la motivación de la leonelmanía de entonces, por lo que la frase “que decida el Partido” es exactamente que las bases decidan el Sí, con lo cual sería una decisión “oficial” del Partido y que él, “como un soldado disciplinado”, aceptaría la “orden” dictada por su organización.  Y es que las bases peledeístas son mayoritariamente leonelistas.

Soy del criterio de que cuando se está frente a una tarea o meta, a la hora de su ejecución nos debemos poner “orejeras”, como a los caballos, pero con el “ojo” del raciocinio bien abierto para hacer los cambios que la práctica nos indique como necesarios.  Esto lo escribo porque en todas las semanas de trabajo hacia el domingo 27, nuestro objetivo era para el “Sí”.  Éramos partidario que hasta las diez de la mañana de dicho día era pertinente trabajar para esta idea. 

Testigos tengo en Katanga a Ramón D. Brea, José Mesa y Arístides Vargas, de que había planteado la noche anterior (sábado 26) de que Leonel Fernández  no debía dar el SI, suponíamos que expondría algo así como “…Voy a recibir estas firmas y reflexionaré sobre esta solicitud para darles una repuestas más adelante…”, pero fue más hábil e inteligente: que el Partido, con la seguridad de que él garantice esos más de dos millones de votos,  oficialice y respalde el Sí para  la repostulación.

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